9 mai 2012

Peracense: castillo medieval y paisaje de rocas esculpidas por el viento

© Fotos William Navarrete

En los confines de la provincia turolense, el castillo de Peracense se confunde con las rocas erosionadas y escarpadas de la montaña. Data del siglo X, época de ocupación musulmana, pero alcanza gran importancia estratégica posteriormente al convertirse en centinela de las fronteras del antiguo reino de Aragón. El sitio es maravilloso y casi nadie se aventura por las carreteras estrechas y paisajes despoblados que conducen a él. Una de las ventajas es la escasa afluencia de visitantes; la otra, la extraordinaria belleza del paisaje en que las rocas esculpidas por el viento y las lluvias han creado un muestrario de esculturas talladas por el cincel del tiempo. Viento, silencio, soledad son aquí las condiciones esenciales para disfrutar de esa sensación de plenitud que es la vida. En el pueblo, en el Hostal de Don Ramiro, les servirán un almuerzo producido por la tierra circundante. Hay unas judías de cabeza negra exquisitas y el conejo sabiamente cocido por expertas manos que respetan la tradición porque no conocen más que ésta.








Peracense: Las rocas esculpidas por la lluvia y el viente diseñan formas fantasmagóricas.

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